¿Qué implicaciones tiene que cada seamos únicos e irrepetibles? Que vamos a tener divergencias con los otros, a pesar de las coincidencias, cada quien ve las cosas desde un punto de vista diferente y por más que trate de explicarlo al otro será difícil verlo con plena claridad. Sin embargo, esto no significa que sea imposible llegar a acuerdos y concretar puntos en común, por el mismo hecho de ser racionales estamos en el deber de orientarnos a intercambiar puntos de vista y alcanzar acciones en pro del bien común. Es un reto conseguir coincidencias en medio de las divergencias, y esto será posible sólo en la medida que seamos capaces de sacrificar con amor y en silencio nuestros intereses para alertar nuestros sentidos (escuchar, observar, entender) sobre lo que las otras personas nos manifiestan.
El hecho de ser diferentes como los colores no debe ser un obstáculo en las relaciones humanas, sino un camino que se inicia para recorrer juntos y conocernos los unos a los otros. En esa interacción nos enriquecemos al ver que cada uno tiene virtudes en potencia que se pueden desarrollar si se unen los esfuerzos.
Cuando pensaba en “los colores del corazón” venía a mi mente la belleza del arcoiris que gracias a la diferencia de sus tonos resultaba llamar nuestra atención, y no por ser homogéneo. Igual el mar que es azul pero tiene infinitas tonalidades, el verde de las montañas, lo rojo de nuestra sangre, el color de nuestros ojos, cabello y piel, el marrón de la tierra, lo negro de la noche, lo radiante del sol, el pigmento de las flores…entre miles de ejemplos que nos demuestran la belleza de la diversidad como producto de una convivencia sana entre los elementos que componen la realidad. Y en las relaciones humanas es similar porque al interactuar unos con otros como seres sociales que somos nos damos cuenta de la belleza que encierra cada quien en su singularidad.
Donde cada corazón tiene una coloración diferente y capaz de darle luminosidad al otro, y cada uno de nosotros tiene un rayito de luz para poner en la vida de quienes nos rodean. Asumamos el compromiso de ser luz en medio de la oscuridad, aceptando las diferencias y no tomándolas como desventajas sino como oportunidades de conocernos y ser mejores juntos.
Para tejer los recuerdos de “abre tu corazón” con esta convivencia veo cómo en esa apertura a los demás permitimos que entren en el nuestro, corazones tan distintos y que son parte de nuestra vida. Además, el corazón de cada uno se irá tiñendo según sus intenciones de ayudar y de cumplir con el compromiso asumido que pasó de nuestros labios, a los oídos de los asistentes, al video, al papel y deberá concretarse en acciones.Amigos de “los colores del corazón” que Dios los bendiga.

